La noche nunca es tan noche,

el amor nunca es tan inmenso como tu amor  

cuando nos dejamos en esa cadencia infinita

de pausas y orgasmos

alcanzados al borde

de la profundidad mas oscura.

Mi cuerpo que tiene memoria

lleva tu nombre en mi quietud

de tu ausencia,

el recuerdo estremece

porque he sentido tu placer

mas excitado,

mas hambriento,

mas salvaje,

y tu, has devorado cada lujuria de mi piel

con trocitos de miel y más.

Sí, la noche nunca es tan noche

ni el amor tan inmenso como tu amor

cuando la humedad eleva los sentidos

y mi cuerpo resbala al compás exacto de tu fuerza.